¿CÓMO USAR CORRECTAMENTE UNA SAUNA?


Ahora que ya se acaba el invierno y queremos empezar ya con el calor del verano os recomendamos que antes paséis por una buena sauna. Por eso hoy os hablo en especial sobre la posibilidad de atenuar los efectos negativos del invierno. Lo normal de encontrar con la palabra sauna es toda una serie de avisos y recomendaciones para nuestra salud pero casi te la pintan siempre como algo malo. El miedo a la sauna no tiene fundamento alguno y debemos evitar influenciarnos por esas críticas o experiencias de otras personas que no han sabido, en su mayoría, gestionar bien el funcionamiento y la praxis de una sauna.
¿Cómo debe de transcurrir una visita a la sauna? La respuesta es obvia, es decir, lo que siempre se dice: para cada persona es diferente. Depende de nuestra constitución, de nuestro tipo de piel, de nuestra tensión, etc. El hecho de meterse en una sauna es arriesgado sobre todo cuando uno antes ha practicado algún deporte y no va lo suficientemente hidratado y bien de tensión. El cuerpo todavía está caliente, los vasos sanguíneos están dilatados y la mente está muy activa. Por consiguiente el nivel de tolerancia del cuerpo es muy bajo como para someterlo a otro impacto térmico. Por eso, confía en tu cuerpo, en ti mismo, si no te sientes a gusto, el pulso aumentará de una manera extraña y el calor te resultará desagradable; es el momento indicado para salirse de la sauna.
Una vez sales de la sauna, esperas uno momento a que tu cuerpo se aclimate de nuevo a la temperatura exterior de la sauna y es hora de tomar una ducha con agua fría. Aquí es donde se recomienda, para los más valientes, una ducha de agua helada. Este choque se debe de ejecutar rápidamente, ya que es aquí donde surgen los efectos positivos para la salud, el cambio de los vasos sanguíneos dilatados debido a una sauna caliente y los vasos sanguíneos contraídos por un impacto frío.